| Gonzanamá y un nuevo desafío |
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Escrito por: Ing. Jean W. Ojeda Piedra
Ronald Keifetz, en su libro Liderazgo sin respuestas fáciles, haciendo referencia a los problemas del liderazgo a nivel mundial nos dice claramente que, “hoy en día enfrentamos a una crisis de liderazgo en muchas áreas de la vida pública y privada. Pero que lamentablemente mal interpretamos esta crisis, atribuyéndosela a nuestros políticos y que la sociedad civil demanda erróneamente que sean ellos quienes nos den solución”.
Aseveración cierta y muy apegada a nuestra realidad.
En un periodo de crisis tendemos a buscar un liderazgo erróneo. Pedimos que venga alguien con respuestas, decisión, fuerza y un mapa del futuro, alguien que sepa adónde debemos ir: en síntesis alguien que convierta los problemas difíciles en fáciles.
Considero que, en lugar de buscar salvadores, deberíamos pedir un liderazgo que nos desafíe a enfrentar los problemas que no tienen soluciones simples e indoloras. Para progresar en las soluciones no se necesita que alguien nos dé respuestas desde lo alto, sino que cambiemos nuestras actitudes, nuestra conducta y nuestros valores. Tenemos que concebir otro modo y revitalizar nuestra vida cívica y el significado de una verdadera ciudadanía.
Sin lugar a dudas dentro de la palestra política nacional se suscitarán cambios importantes en el manejo del poder. Abril será nuevamente la fecha indicada para que los ecuatorianos y en este caso especial, los gonzanameños, vayamos a las urnas ungidos de patriotismo e inteligencia, a elegir a nuestros mandatarios por el siguiente periodo administrativo.
La tendencia de recambio generacional que se viene suscitando a nivel mundial, de cambio de ideas y de una nueva forma de ver la realidad política, social, productiva hasta el momento no ha tocado a los gobiernos seccionales. Estas instancias de gobierno, los partidos y movimientos políticos en general, necesitan de manera urgente ser imbuidos de altas dosis de juventud y democracia. Pasar de ser meros constructores de obra gris – en muchos de los casos intrascendentes e innecesarias-, a ser quienes promuevan un desarrollo verdadero en sus localidades.
Los ciudadanos debemos dejar de ser entes pasivos y ser ciudadanos activos, proposititos y con alto poder de decisión y ejecución. Ser considerados ciudadanos no sólo por el hecho de ir a sufragar, sino por el hecho de elegir de manera correcta y responsable a nuestros representantes. Representantes que por otro lado, deben contar con un alto nivel de compromiso, de capacidades éticas, políticas y administrativas probadas, un alto grado de valores morales, ser personas con una buena dosis de liderazgo y, más no un grupo de charlatanes, sin capacidad que buscan a la primera oportunidad seguir engrosando sus cuentas bancarias a costa del sufrimiento de las grandes mayorías.
De estos últimos hay por montones, que, en lugar de liderar a su pueblo han usurpado el poder, valiéndose para ello de un sin número de argucias que lo han sumido en la incertidumbre y el subdesarrollo agobiante. |
| Actualizado ( Miércoles, 06 de Mayo de 2009 15:31 ) |

Jackeline Coronel Simancas